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Mujer humilló y llamó Mongolo a este empleado. Lo que sucedió luego fue muy vergonzoso

 

Si bien es cierto, esta es la historia de una estudiante que suele ir a una tienda de comestible cerca de su casa. En ese lugar trabaja un hombre que padece de Síndrome de Down. Este se encarga de empacar las compras de los clientes de la tienda.

No obstante, un día las cosas no salieron muy bien, por lo que la estudiante presenció algo desagradable. Pues a continuación, te dejamos el dialogo sobre lo que ocurrió en la tienda aquel día.

El chico que empaca es muy agradable, a pesar de que tiene problemas mentales. En esta ocasión estaba empacando la compra de la estudiante con mucho cuidado. Entonces, le hizo una pregunta y ella le contestó, pero eso molestó a otra cliente. Este es el dialogo de lo que ocurrió aquel día.

Conversación entre la estudiante y el empleado

Empleado: “¿Quiere esta?” mientras sostiene una bolsa de tela con un agujero en el fondo.

Estudiante: “No, mejor otra, por favor. Gracias”.

Mujer de atrás: “Dios, ¡Dense prisa!”.

Estudiante: “Acabo de pagar; no he hecho nada malo”.

Mujer de atrás: “Ahhh, ya veo. Tú también eres lenta como él. La gente especial como ustedes debería dejar en paz a la gente normal”.

Empleado: Un poco ofendido, “Señora, ella no es ‘no lista’, ella va a la universidad”, mientras señala el logo de la institución en su suéter. “Ella realmente es lista”.

Estudiante: “Además, es el chico que mejor empaca aquí. Es muy cuidadoso, lo que es muy importante al comprar comida.”

Después de terminar de empacar mi compra, el chico agarra las bolsas y me ayuda a colocármelas en el hombro.

Mujer de atrás: “Bueno, no te ayudará a llevarlas hasta tu automóvil ¿verdad? Vaya delincuente. ¡Quiero hablar con su supervisor!”.

Estudiante: “Me voy señora. ¿Quiere llamar al encargado por algo que le pido hacer siempre por mí?”

Empleado: a la estudiante “¡Que tenga un buen día!”.

Mujer de atrás: “¡Mongolo!”

El cajero se niega a brindarle servicio

Por la referida situación, el cajero que no dice ni media palabra mientras todo ocurre, simplemente mira a la mujer con calma.

Cajero: “Con el debido respeto, pero no podemos brindarle nuestros servicios luego de discriminar a uno de nuestros empleados y una cliente frecuente. Por favor, deje sus artículos en donde están, nosotros nos encargaremos de devolverlos a los estantes”.

La mujer comienza a montar una escena en la caja donde realizaría el pago de su compra. Se pone tan furiosa que rompe uno de los estantes, por lo que la seguridad debe interferir. Por su parte, el cajero dirige a los demás clientes a otra caja para protegerlos.

Empleado: a la estudiante un poco preocupado “La semana que viene ¿volverá?”.

Estudiante: “Por supuesto”.

Entonces el empleado le da una gran sonrisa y se despide de ella.

Verdaderamente esta historia pone de relieve lo ignorante que son muchas personas al creerse mejores que otras. No obstante, los demás clientes entendían perfectamente la buena labor que realiza aquel empleado. ¿crees que la mujer de atrás aprendió la lección? Déjanos conocer tu respuesta por medio de tus comentarios.

Fuente: viasaludable.com

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